miércoles, 25 de marzo de 2009

...Prologo...


Todo está en silencio, la oscuridad me envuelve y no siento nada. Respiro... una, dos, tres veces... poco a poco ese compás se va haciendo mas lento, más pausado pero contínuo. Empiezo a vislumbrar algo a lo lejos, algo borroso que se acerca, poco a poco noto su humedad cada vez más próxima y la imagen va cobrando nitidez a la vez que puedo empezar a sentir su aliento, que me apremia, que me llama sin palabras y que tira de mi sin cuerdas.

Otra vez es su boca la que me encuentra. Sabe que estoy solo, se que lo sabe, y se aprovecha. Por un momento me pareció cercana, incluso sincera y los recuerdos volvieron a mi mente de una forma nítida, tal vez, demasiado dolorosa, pero yo disfrutaba, haciendo como si el presente fuera un momento del pasado.
Pero justo en el punto mas dulce del éxtasis, su boca dejo de ser tan cercana y mucho menos sincera, se separó de mi, me miró y con una sonrisa se dio la vuelta y se marchó.
Noté una oleada ardiente y no era cólera ni rabia, si no mi boca, que ardía incandescente victima de un veneno que no percibí. Era un dolor espantoso. Intenté gritar sin que saliera un solo sonido de mi garganta, ya era demasiado tarde, el veneno circulaba por mis venas raudo y veloz, abrasando todo lo que encontraba a su paso. Sentí que se acababa el mundo, no porque así fuera, si no porque fui consciente de haber recibido su ultimo beso, y en el momento en que las fuerzas me flaqueaban, que veía mi fin tan próximo...

RRRRRiiiiinNNNNggggg

Bendito despertador, pensé para mis adentros cuando empapado de sudor recordé el ultimo sueño de la noche. Intento despejarme y hago un repaso mental: Son las 7:30 de la mañana, Lunes, toca derecho, exposición…

Bueno... empezamos bien la semana...

No hay comentarios:

Publicar un comentario