lunes, 30 de marzo de 2009

...Página 1...

Últimamente cada noche revivo el pasado y creerme, no es nada agradable.

Después de mi sesión "remember" y con el regusto de los detalles que continúan en mi cabeza, me encamino a la ducha. Otro día más, a comenzar como cada mañana. Me miro en el espejo ( Oh dios mío! hoy mas que arreglarme, necesitaré toda una trasformación !! ) pienso que me pongo, un café rápido, las gafas y listo.


Mientras voy camino del coche me voy mirando en cada reflejo. Obsesivo, lo se, pero no puedo evitarlo, ando con la sensación de tener que ir perfecto "no hay una segunda oportunidad para causar una primera impresión". Yo me consuelo echándole la culpa a Disney que ya de pequeñito me inculcó la idea de un príncipe azul inexistente y me creó un déficit emocional junto con una tendencia imaginativa ante la busca de finales felices. Claro que ahora siendo mayor uno se da cuenta de que la sirenita se casó con 16 años y que el príncipe de la "Bella y la Bestia" tenía 11 años cuando no quiso dejar entrar a la vieja de la rosa al castillo, por lo que nuestras referencias infantiles hoy serian una niña problemática y promiscua, y un niño traumado con trastornos de conducta y agresividad al ser huérfano a los once años y tener que vivir solo en un castillo.

Por fin llego al campus y en el momento en el que estoy subiendo la ventanilla le veo, una cara que no había visto antes o tal vez, en la que no me había fijado, pero me cautivó, me quedé tan embobado que no me di cuenta de la hora, y mucho menos de que tenia a más de 4 coches detrás de mi. Un claxon se encargó de hacerme consciente de estos dos detalles, aparqué y entré en clase, rezando para que se me quitaran de la cabeza esos ojos verdes para poder hacer bien mi presentación, esos ojos que me resultaban tan familiares, tan parecidos, esos ojos...

- Grupo uno - oigo que dice la profesora

Mi grupo, y me toca salir, pero... esos ojos...

miércoles, 25 de marzo de 2009

...Prologo...


Todo está en silencio, la oscuridad me envuelve y no siento nada. Respiro... una, dos, tres veces... poco a poco ese compás se va haciendo mas lento, más pausado pero contínuo. Empiezo a vislumbrar algo a lo lejos, algo borroso que se acerca, poco a poco noto su humedad cada vez más próxima y la imagen va cobrando nitidez a la vez que puedo empezar a sentir su aliento, que me apremia, que me llama sin palabras y que tira de mi sin cuerdas.

Otra vez es su boca la que me encuentra. Sabe que estoy solo, se que lo sabe, y se aprovecha. Por un momento me pareció cercana, incluso sincera y los recuerdos volvieron a mi mente de una forma nítida, tal vez, demasiado dolorosa, pero yo disfrutaba, haciendo como si el presente fuera un momento del pasado.
Pero justo en el punto mas dulce del éxtasis, su boca dejo de ser tan cercana y mucho menos sincera, se separó de mi, me miró y con una sonrisa se dio la vuelta y se marchó.
Noté una oleada ardiente y no era cólera ni rabia, si no mi boca, que ardía incandescente victima de un veneno que no percibí. Era un dolor espantoso. Intenté gritar sin que saliera un solo sonido de mi garganta, ya era demasiado tarde, el veneno circulaba por mis venas raudo y veloz, abrasando todo lo que encontraba a su paso. Sentí que se acababa el mundo, no porque así fuera, si no porque fui consciente de haber recibido su ultimo beso, y en el momento en que las fuerzas me flaqueaban, que veía mi fin tan próximo...

RRRRRiiiiinNNNNggggg

Bendito despertador, pensé para mis adentros cuando empapado de sudor recordé el ultimo sueño de la noche. Intento despejarme y hago un repaso mental: Son las 7:30 de la mañana, Lunes, toca derecho, exposición…

Bueno... empezamos bien la semana...